Las células tienen receptores que responden a señales específicas. Cuando un péptido se une a un receptor en el que encaja, la célula cambia su actividad. La respuesta depende de la vía involucrada.
Los medicamentos convencionales funcionan más como llaves maestras. Encajan en muchas cerraduras, incluso en las que no estaban hechas para abrir. Por eso aparecen los efectos secundarios. El medicamento hace aquello para lo que fue diseñado, pero también hace cosas para las que no fue diseñado.
El modelo de cerradura y llave es una simplificación, pero es útil. La biología no siempre es perfectamente uno a uno, y los sistemas de señalización interactúan. Aun así, el encaje con el receptor ayuda a explicar por qué distintas señales peptídicas pueden producir efectos distintos.
Los científicos no están inventando una biología nueva. Están copiando mecanismos que ya están probados.
Esa misma precisión acelera el desarrollo de medicamentos. El cuerpo ya hizo los experimentos. Las señales funcionan. Los receptores existen.