La estadística es famosa porque suena sorprendente.
Lo más importante es lo que realmente significa. La serotonina producida en el intestino no hace simplemente el mismo trabajo que la serotonina del cerebro. En el tracto digestivo, la serotonina contribuye al movimiento, la secreción y la señalización sensorial local. En el cerebro, la serotonina participa en funciones del sistema nervioso central como el ánimo y el sueño.
La misma molécula aparece en ambos lugares. La vía cambia el trabajo.
Por eso este dato necesita precisión. Que la química sea compartida no significa que la función sea compartida. El valor de la estadística no está en la sorpresa. Está en que obliga a entender mejor cómo difieren la señalización del intestino y la del cerebro.