GLP-1 significa péptido similar al glucagón tipo 1.
El intestino lo libera cuando los nutrientes llegan al tracto digestivo. A partir de ahí, la señal se vuelve parte de una respuesta reguladora más amplia. Ayuda a coordinar la liberación de insulina cuando la glucosa sube después de una comida. Ralentiza la salida de los alimentos del estómago. Y participa en cómo se procesan la saciedad y la recompensa por la comida.
El GLP-1 está en el cruce entre la digestión, el manejo de la glucosa, el apetito y la conversación entre el intestino y el cerebro.
Esa combinación es lo que vuelve al GLP-1 una señal tan importante. Coordina cuatro sistemas a la vez.
La señal natural es breve. Las enzimas la degradan en cuestión de minutos. Los medicamentos diseñados a partir del GLP-1 importan justamente porque mantienen esa vía activa mucho más tiempo. La vía completa está mapeada en La Autopista del GLP-1.