Skip to main content
El niño que vivióLa patente que se vendió por un dólarConstruyendo sobre la insulinaEl misterio de los incretinasEncontrar la clave (1982-1987)El problema irresoluble: la barrera de los 2 minutosCómo un lagarto del desierto resolvió un problema humanoDe 2 minutos a una semana: la carrera de la ingenieríaEl borrado y la herencia
Ciencia explicada
La historia del fármaco

Un siglo de péptidos: del primer paciente al GLP-1

De un niño moribundo en 1921 a una patente que pertenecía al mundo y a la saliva de un monstruo de Gila. La historia de cien años de cómo los científicos aprendieron a convertir las señales del cuerpo en medicamentos.

9 capítulos

Preguntas frecuentes

¿Qué es la terapia con péptidos en este contexto histórico?
La terapia con péptidos significa usar las propias moléculas señalizadoras del cuerpo como medicamentos. La insulina inauguró ese modelo en 1922, y los medicamentos modernos de GLP-1 lo extienden con avances en ingeniería de estabilidad y administración.
Preguntas frecuentes (5)
¿Por qué la insulina se considera el primer hito de la terapia con péptidos?
La insulina transformó la diabetes tipo 1 de una sentencia de muerte casi segura en una condición manejable. Demostró que una señal peptídica podía aislarse, fabricarse y utilizarse como medicamento a escala.
¿Por qué tardó tanto el GLP-1 en convertirse en un medicamento?
El GLP-1 natural se descompone en aproximadamente dos minutos. Los investigadores necesitaron décadas para identificar la señal, probar su efecto e ingeniar moléculas que pudieran sobrevivir el tiempo suficiente para funcionar clínicamente.
¿Qué cambió el descubrimiento del monstruo de Gila?
La exendina-4 mostró una señal similar al GLP que resistía la degradación enzimática rápida. Ese hallazgo desbloqueó el problema de la durabilidad y aceleró el desarrollo de los modernos medicamentos basados en incretinas.
¿Cuál es la lección central de un siglo de terapia con péptidos?
El patrón ganador es consistente: identificar una señal biológica, mapear su estructura, protegerla de la degradación rápida y administrarla en una forma que las personas puedan usar realmente.

El 27 de julio de 1921, Frederick Banting y Charles Best estaban parados en un laboratorio de Toronto mirando cómo el azúcar en la sangre de un perro moribundo bajaba un 40% en una hora después de aplicarle un extracto pancreático crudo.

En seis meses, ese extracto salvó una vida humana.

01

El niño que vivió

Leonard Thompson tenía 14 años cuando los médicos le diagnosticaron diabetes. Era una sentencia de muerte en ese entonces. Su único tratamiento: una dieta de inanición de 450 calorías diarias. Al ser admitido en el Hospital General de Toronto en diciembre de 1921, pesaba unos 29 kilos y caía en comas diabéticos.

En diciembre de 1921, su padre consintió en el extracto experimental. La primera dosis, el 11 de enero de 1922, desencadenó una reacción severa por impureza. El 23 de enero, el bioquímico James Collip aportó una versión purificada que lo cambió todo.

El azúcar en la sangre de Leonard bajó a casi lo normal en un día. Los registros médicos anotaron: «El niño se volvió más ágil, más activo, tenía mejor aspecto y dijo sentirse más fuerte».

Leonard Thompson vivió 13 años más gracias a la insulina. Mucho más de lo que había sobrevivido antes alguien con diabetes tipo 1.
02

La patente que se vendió por un dólar

Banting, Best y sus colegas vendieron la patente de insulina a la Universidad de Toronto por un dólar cada uno. Banting lo explicó con sencillez:

La insulina no me pertenece. Le pertenece al mundo.

En octubre de 1923, los fabricantes enviaron insulina comercial. Ese mismo mes, Banting y J.J.R. Macleod ganaron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Banting compartió su premio con Best. Macleod compartió el suyo con Collip. Habían construido algo más grande que ellos mismos.

03

Construyendo sobre la insulina

Los científicos pronto se dieron cuenta de que la insulina tenía hermanas. El cuerpo producía cientos de señales moleculares. Cadenas de aminoácidos que le decían a las células cómo comportarse.

El primer mapa: la obsesión de Sanger durante 12 años (años 50). Frederick Sanger quería ver la forma de la insulina. No imaginarla. Verla. Pasó 12 años identificando la posición exacta de cada aminoácido en la molécula de insulina. Cincuenta y un aminoácidos distribuidos en dos cadenas. En 1958, ganó el Premio Nobel de Química por un trabajo que la mayoría de los químicos consideraba imposible.

Sanger mostró lo que era posible. Demostró que las señales del cuerpo podían mapearse, comprenderse y copiarse.

Construyendo sobre el mapa: péptidos más grandes descubiertos (desde 1953). Con el mapa de insulina en mano, otros científicos persiguieron otros péptidos. Vincent du Vigneaud sintetizó oxitocina: nueve aminoácidos que gobiernan el parto, el vínculo afectivo y la conexión. Premio Nobel en 1955. Roger Guillemin y Andrew Schally demostraron que el cerebro habla al cuerpo en péptidos: TRH, GnRH, somatostatina.

Estos descubrimientos mostraron que los péptidos no eran una rareza de la insulina. Eran el sistema operativo del cuerpo.

Los años 70 trajeron un detalle asombroso. Los investigadores extrajeron péptidos de 500 000 cerebros de oveja para aislar una sola señal hormonal. Era un trabajo laborioso e invisible. Era el cimiento sobre el que todo lo demás descansaba.

04

El misterio de los incretinas

En la década de 1960, los científicos notaron un enigma. La glucosa oral generaba el doble de respuesta de insulina que la misma glucosa administrada directamente en el torrente sanguíneo.

El mismo azúcar debería desencadenar la misma liberación de insulina. Sin embargo, el intestino amplificaba la señal de algún modo. Eso no tenía sentido.

Los investigadores llamaron a estos misteriosos factores amplificadores «incretinas», literalmente «secretadas por el intestino». Pasaron 20 años persiguiendo esta anomalía. Veinte años de experimentos. Veinte años antes de aislar el mecanismo.

El cuerpo guardaba secretos. La ciencia aprendía a escuchar.
05

Encontrar la clave (1982-1987)

En 1982, el laboratorio de Joel Habener en el Hospital General de Massachusetts descubrió una anomalía: el gen del glucagón codificaba tres péptidos en lugar de uno.

El equipo nombró a los dos nuevos péptidos Péptido Similar al Glucagón-1 (GLP-1) y Péptido Similar al Glucagón-2 (GLP-2).

Pero aquí la historia se estrecha en el trabajo de una sola persona.

Svetlana Mojsov, una química de péptidos que se unió al MGH en 1983, enfrentaba un reto concreto: ¿cuál de los dos nuevos péptidos importaba? ¿El que realmente funcionaba?

Sintetizó el GLP-1(7-37), creó anticuerpos para localizarlo y buscó en tejido humano. Encontró el péptido en el intestino. Demostró que exactamente 30 aminoácidos, ordenados en una secuencia específica, controlaban la regulación del azúcar en la sangre.

En septiembre de 1986, Mojsov y sus colegas publicaron los resultados. El GLP-1 se originaba en el intestino y fluía a la sangre en respuesta a los alimentos.

A principios de 1987, Mojsov, Habener y Gordon Weir demostraron algo notable: concentraciones mínimas de GLP-1(7-37) estimulaban la liberación de insulina seis veces en tejido pancreático de rata aislado. La forma completa no tenía ningún efecto. Unos pocos átomos importaban. Una forma específica importaba. La precisión importaba.

06

El problema irresoluble: la barrera de los 2 minutos

Mojsov había encontrado la clave. Pero la clave estaba rota.

El GLP-1 tenía una vida media de exactamente 2 minutos. Una enzima que circula en la sangre, llamada DPP-4, partía el péptido casi de inmediato. La DPP-4 destruye alrededor del 80 al 90% del GLP-1 antes de que llegue al páncreas. Otras enzimas terminan el trabajo en tránsito.

Como medicamento en bruto, el GLP-1 fracasaba por completo. Se degradaba antes de poder actuar.

Durante casi una década, esto parecía un callejón sin salida. Los científicos podían ver el mecanismo. Podían demostrar que funcionaba. No podían mantenerlo activo el tiempo suficiente para que fuera un fármaco.

Entonces la naturaleza aportó una solución. Desde un lugar inesperado.

07

Cómo un lagarto del desierto resolvió un problema humano

John Eng, endocrinólogo en el Centro Médico para Veteranos del Bronx, tenía una idea poco convencional. Analizó lagartijas venenosas en busca de compuestos bioactivos.

Pidió veneno seco de monstruo de Gila a un serpentario de Utah y realizó sus pruebas.

En 1992, encontró exendina-4. El péptido reflejaba perfectamente el GLP-1 humano. Se unía a los mismos objetivos en el páncreas humano. Pero el péptido del lagarto tenía algo que el GLP-1 humano no: armadura química incorporada.

El extremo de la exendina-4 tenía una forma física que bloqueaba por completo a la DPP-4 de cortar la molécula. Mientras que el GLP-1 humano se degradaba en 2 minutos, la versión del lagarto sobrevivía en circulación durante horas.

Eng patentó su descubrimiento después de que el Departamento de Asuntos de Veteranos declinara inicialmente reclamarlo. Presentó el concepto en una reunión de la Asociación Americana de Diabetes en 1996. Andrew Young, de Amylin Pharmaceuticals, reconoció el potencial de inmediato.

El monstruo de Gila come de 5 a 10 veces al año y mantiene una regulación estable de glucosa en sangre. Eng encontró la clave en su saliva. Para millones de personas que no podían regular el azúcar por su cuenta, la respuesta había estado oculta en el desierto durante milenios.
08

De 2 minutos a una semana: la carrera de la ingeniería

Una vez que los científicos comprendieron el problema (la degradación por DPP-4) y contaban con una solución funcional (la armadura de la exendina-4), la innovación se aceleró.

2005: Exenatida (Byetta). El péptido del lagarto sintético se convirtió en el primer fármaco GLP-1 aprobado por la FDA. Pero tenía una limitación: dos inyecciones diarias. La armadura ayudaba, pero no era perfecta.

2010: Una nueva estrategia de armadura. Llegó liraglutida (Victoza). En lugar de copiar la forma del lagarto, los investigadores unieron un ácido graso al GLP-1 humano. El ácido graso permitía al fármaco viajar sobre las proteínas de albúmina que circulan en la sangre, protegiéndolo de la DPP-4 y extendiendo su vida media a 13 horas. Se volvió posible una dosis diaria.

2014: Escudo más grande, dosificación menos frecuente. Dulaglutida llegó al mercado. Los fabricantes unieron el GLP-1 a una molécula más grande para ralentizar su destrucción y permitir la dosificación semanal. La misma señal, diferente armadura.

2017: Optimización completada. Semaglutida (Ozempic/Wegovy) combinó la estrategia del ácido graso con modificaciones estructurales directas que bloqueaban la DPP-4. La vida media se extendió a 7 días. Una vez a la semana. Óptimo.

2019: El avance oral. Los científicos desarrollaron Rybelsus, un péptido oral diseñado para resistir el ácido del estómago y absorberse directamente a través del intestino. La misma señal. Un nuevo método de administración.

Cada avance representaba el mismo descubrimiento: copiar lo que el cuerpo ya hace, proteger la molécula contra la degradación y ajustar la administración. Sin magia. Sin biología nueva. Solo química, iteración e ingeniería.

09

El borrado y la herencia

Las patentes iniciales del GLP-1 listaban a Joel Habener como único inventor. Mojsov peleó con éxito para obtener el estatus de coinventora. Pero solo después de que el MGH ya había emitido y licenciado las patentes a Novo Nordisk.

Durante décadas, los grandes premios científicos la ignoraron por completo. El Premio Lasker finalmente la reconoció en 2024. Treinta y ocho años después de su trabajo fundacional.

Así es la historia de los péptidos. Décadas de trabajo arduo. Contribuyentes invisibles. Avances que solo parecen instantáneos a los observadores externos. Cada péptido importante requirió observación accidental, años de refinamiento, ingeniería implacable y, finalmente, un fármaco.

Insulina. Oxitocina. Somatostatina. GLP-1. Todos superan exactamente esa misma prueba.

Leonard Thompson recibió el primer extracto crudo. Pesaba unos 29 kilos. Más de un siglo después, millones de personas usan los descendientes altamente perfeccionados de ese primer vial.

Los científicos no inventaron fármacos mágicos completamente nuevos. Aprendieron a proteger moléculas que ya existían. Aprendieron a ver lo que el cuerpo hacía. Aprendieron a copiarlo mejor.
Material complementario

Profundiza en la ciencia.

Preguntas frecuentes
  • ¿Qué es la terapia con péptidos en este contexto histórico?
    La terapia con péptidos significa usar las propias moléculas señalizadoras del cuerpo como medicamentos. La insulina inauguró ese modelo en 1922, y los medicamentos modernos de GLP-1 lo extienden con avances en ingeniería de estabilidad y administración.
  • ¿Por qué la insulina se considera el primer hito de la terapia con péptidos?
    La insulina transformó la diabetes tipo 1 de una sentencia de muerte casi segura en una condición manejable. Demostró que una señal peptídica podía aislarse, fabricarse y utilizarse como medicamento a escala.
  • ¿Por qué tardó tanto el GLP-1 en convertirse en un medicamento?
    El GLP-1 natural se descompone en aproximadamente dos minutos. Los investigadores necesitaron décadas para identificar la señal, probar su efecto e ingeniar moléculas que pudieran sobrevivir el tiempo suficiente para funcionar clínicamente.
  • ¿Qué cambió el descubrimiento del monstruo de Gila?
    La exendina-4 mostró una señal similar al GLP que resistía la degradación enzimática rápida. Ese hallazgo desbloqueó el problema de la durabilidad y aceleró el desarrollo de los modernos medicamentos basados en incretinas.
  • ¿Cuál es la lección central de un siglo de terapia con péptidos?
    El patrón ganador es consistente: identificar una señal biológica, mapear su estructura, protegerla de la degradación rápida y administrarla en una forma que las personas puedan usar realmente.
Glosario7 términos
Agonista
Una sustancia química que se une al receptor y activa la célula (por ejemplo, así funcionan los medicamentos GLP-1).
Secuencia de aminoácidos
El orden preciso de los bloques moleculares que determina la forma de un péptido.
Vida media
El tiempo que tardan las enzimas o los sistemas de eliminación en destruir la mitad de un fármaco activo en el cuerpo.
Hexámero
Un complejo molecular tridimensional formado por seis unidades estructurales unidas (por ejemplo, el almacenamiento de insulina).
Proteasa
Una enzima (como la DPP-4) que corta proteínas y péptidos.
Síntesis de péptidos en fase sólida
Un método químico revolucionario para construir péptidos artificiales paso a paso.
Cristalografía de rayos X
Técnica que genera fotografías tridimensionales de moléculas microscópicas utilizando patrones de difracción.
Referencias6 fuentes

Insulin & the founding decade

  1. McIntyre N, Holdsworth CD, Turner DS. · 1964
    New interpretation of oral glucose tolerance.
    Lancet 2(7349):20-21 · DOI 10.1016/S0140-6736(64)90011-X

GLP-1 discovery & physiology

  1. Holst JJ. · 2007
    The physiology of glucagon-like peptide 1.
    Physiol Rev 87(4):1409-1439 · PMID 17928588 · DOI 10.1152/physrev.00034.2006
  2. Mojsov S, Habener JF, Heinrich G, Tager HS. · 1986
    Glucagon-like peptide-1 (GLP-1): Sequence, structure, and identification of three analogs.
    J Biol Chem 261(28):13210-13215 · DOI 10.1074/jbc.261.28.13210

The Gila monster solution

  1. Eng J, Kleinman WA, Singh L, Singh G, Raufman JP. · 1992
    Isolation and characterization of exendin-4 from Heloderma suspectum venom.
    J Biol Chem 267(11):7402-7405 · DOI 10.1074/jbc.267.11.7402
  2. Food and Drug Administration. · 2005
    Byetta (exenatide) injection prescribing information.
    FDA prescribing information

Engineering the modern drugs

  1. Knudsen LB, Lau J. · 2019
    The Discovery and Development of Liraglutide and Semaglutide.
    Front Endocrinol 10:155 · PMID 31031702 · DOI 10.3389/fendo.2019.00155

Aviso. Este artículo tiene fines únicamente educativos y no constituye asesoría médica. Las señales peptídicas y sus aplicaciones terapéuticas son complejas y dependen del contexto.

Siguiente lectura
The Invisible Discovery
Artículos relacionados

Qué es GLP-1

GLP-1 es una señal del eje intestino-cerebro. El cuerpo la libera después de comer y la usa para coordinar glucosa, saciedad, vaciamiento gástrico y comunicación con circuitos de apetito. Su fama viene de los medicamentos modernos, pero la biología empezó antes del marketing. GLP-1 importa porque conecta una comida con decisiones metabólicas que ocurren minutos después.

What is GLP-1: glucose control

Ozempic vs Mounjaro vs retatrutida

Ozempic, Mounjaro y retatrutida no son tres versiones del mismo producto. La diferencia central está en los receptores que activan y en el nivel de evidencia disponible para cada molécula. La comparación útil empieza por mecanismo: semaglutida actúa sobre GLP-1, tirzepatida combina GIP y GLP-1, y retatrutida se estudia como agonista triple de GIP, GLP-1 y glucagón.

How are Ozempic, Mounjaro, and Retatrutide different: insulin response

La autopista del GLP-1

Cómo un solo nervio controla el hambre, la saciedad y la obsesión por la comida. Una señal. Tres paradas. Todo lo que el cerebro hace cuando el intestino le manda un mensaje.

The GLP-1 Highway: insulin response